
La Justicia de Estados Unidos presentó este jueves una nueva acusación contra el depuesto líder venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, a quienes señala de presuntamente conspirar para cometer torturas contra opositores, militares y otras personas detenidas durante el gobierno venezolano.
El nuevo documento fue presentado ante un tribunal federal de Nueva York y amplía los cargos que ambos enfrentan en Estados Unidos. La Fiscalía sostiene que Maduro y Flores habrían participado en una estrategia de represión y tortura destinada a mantener el poder.
Según la acusación, entre las presuntas víctimas se encuentran tres ciudadanos estadounidenses detenidos en Venezuela. Los fiscales describen casos que incluyen amenazas contra familiares, golpes y descargas eléctricas, entre otras prácticas que atribuyen a integrantes de las estructuras de seguridad venezolanas.
Uno de los casos incluidos en el expediente corresponde a una persona identificada como “víctima 7”, quien, según los fiscales, fue detenida bajo la acusación de participar en una supuesta conspiración para asesinar a Maduro.
La Fiscalía también incorporó a Flores un cargo de conspiración para cometer narcoterrorismo, que anteriormente solo enfrentaba Maduro. Además, ambos enfrentan acusaciones relacionadas con una presunta conspiración para importar cocaína a Estados Unidos y con posesión y conspiración para poseer armas destructoras.
Maduro y Flores fueron detenidos el pasado 3 de enero durante una operación militar estadounidense en Caracas y posteriormente trasladados a Nueva York, donde permanecen bajo custodia mientras continúa el proceso judicial. Ambos se han declarado no culpables de los cargos originales.
Juez rechaza arresto domiciliario para Cilia Flores
El mismo día en que se conocieron los nuevos cargos, el juez Alvin Hellerstein, del Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York, rechazó la petición de Cilia Flores para obtener libertad bajo fianza y continuar el proceso bajo arresto domiciliario.
La defensa había argumentado que Flores, de 69 años, enfrenta un deterioro progresivo de su salud cardíaca y que las condiciones de su encarcelamiento dificultan su recuperación. Sus abogados habían propuesto que permaneciera en una residencia en Nueva York bajo vigilancia y con restricciones de movimiento.
Sin embargo, el magistrado consideró que Flores representa un “fuerte riesgo” de fuga y tomó en cuenta la gravedad de los cargos para mantenerla detenida.
El proceso judicial continuará en Estados Unidos mientras la Fiscalía y la defensa presentan sus argumentos sobre las acusaciones. El juicio de Maduro y Flores está previsto para junio de 2027.
La acusación corresponde a señalamientos de la Fiscalía estadounidense y deberá ser acreditada ante los tribunales. Maduro y Flores mantienen su derecho a la presunción de inocencia mientras no exista una sentencia firme.