
Honduras. Una frase pronunciada por la defensora hondureña Berta Cáceres ha vuelto a generar conversación luego de quedar incorporada en el diseño del nuevo billete de 200 lempiras emitido por el Banco Central de Honduras (BCH).

En el billete puede leerse: “¡Despertemos humanidad! ¡Ya no hay tiempo!”, una expresión que Cáceres pronunció en 2015 durante su discurso al recibir el Premio Ambiental Goldman, reconocimiento internacional otorgado por su labor en defensa del medio ambiente y de los pueblos indígenas.
Una frase que hoy genera distintas interpretaciones
Aunque el mensaje de Cáceres tenía originalmente un contexto relacionado con la defensa de los recursos naturales, la protección de la Madre Tierra y la necesidad de actuar ante los problemas sociales y ambientales, las palabras han adquirido una interpretación diferente para algunas personas, particularmente entre sectores religiosos.
La expresión “ya no hay tiempo” es interpretada por algunos creyentes como una advertencia que invita a despertar, reflexionar sobre la vida y acercarse a Dios.
Desde esta perspectiva, hay quienes relacionan la frase con la enseñanza cristiana sobre la segunda venida de Jesucristo, entendiendo el mensaje como un llamado a no posponer la búsqueda espiritual y a estar preparados ante la venida de Cristo.
Esta lectura, sin embargo, corresponde a una interpretación religiosa posterior del mensaje. No existe en el discurso de Cáceres una referencia explícita a la segunda venida de Cristo ni una afirmación de que estuviera anunciando un acontecimiento religioso futuro.
¿Qué quiso decir Berta Cáceres?
El contexto original permite comprender que Cáceres utilizó la frase como parte de un llamado a la humanidad para actuar frente a lo que consideraba una situación urgente.
En su discurso de aceptación del Premio Goldman, habló sobre la defensa del agua, los ríos, los pueblos originarios y la naturaleza. Inmediatamente después de pronunciar “¡Despertemos! ¡Despertemos, humanidad! Ya no hay tiempo”, hizo referencia a la necesidad de reaccionar ante la destrucción del planeta y de construir sociedades más justas.
Por ello, históricamente, la frase está vinculada a su pensamiento ambiental y social.
Pero el mensaje ha adquirido otro significado para algunos
Con la frase ahora visible en un billete que circula diariamente entre millones de hondureños, algunas personas han comenzado a verla desde una perspectiva distinta.
Para quienes interpretan el mensaje desde la fe cristiana, “despertemos humanidad” puede entenderse como una invitación a despertar de la indiferencia espiritual, mientras que “ya no hay tiempo” puede ser leído como una advertencia sobre la necesidad de prepararse ante lo que consideran la inminente venida de Cristo.
La interpretación cobra especial fuerza entre quienes acostumbran relacionar acontecimientos actuales, mensajes públicos y determinadas expresiones con señales de carácter bíblico o espiritual.
El billete de 200 lempiras
El BCH puso en circulación en enero de 2026 un nuevo diseño del billete de 200 lempiras, incorporando la imagen de Bertha Isabel Cáceres Flores como homenaje a su legado en la defensa del medio ambiente y los derechos de los pueblos originarios. La nueva emisión circula de manera simultánea con la versión anterior del billete.
La frase que aparece junto a su imagen ha llamado particularmente la atención por su carácter contundente: “¡Despertemos humanidad! ¡Ya no hay tiempo!”
Una frase que queda abierta a la interpretación
Más allá de su contexto histórico, el mensaje ha comenzado a ser leído desde diferentes perspectivas.
Para algunos representa principalmente el llamado ambiental y social que caracterizó el discurso de Berta Cáceres. Para otros, sus palabras adquieren una dimensión espiritual, especialmente al relacionarlas con el llamado cristiano a permanecer atentos y preparados ante la segunda venida de Jesucristo.
Lo cierto es que la frase, ahora plasmada en un billete de circulación nacional, ha vuelto a poner en conversación aquellas palabras pronunciadas hace más de una década:
“¡Despertemos! ¡Despertemos, humanidad! Ya no hay tiempo.”
La interpretación espiritual pertenece a quienes leen el mensaje desde la fe; el contexto documentado del discurso de Cáceres corresponde a su llamado a actuar frente a la destrucción ambiental y la defensa de los pueblos y territorios.
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